Google
Búsqueda personalizada

miércoles, 10 de febrero de 2010

comentario a La Alcarria Profunda


Blogger antoniogomezp dijo...

Hola a tod@s, soy Josemanuel recopolero y quería responder a Hermógenes porque lo que él está sintiendo ahora yo lo percibí hace ya mucho tiempo. Guadalajara es una provincia potencialmente muy rica. Puedes asistir a una berrea en el señorío de Molina, lindando con la provincia de Teruel; o caminar por uno de los hayedos más importantes de Europa en la otra punta, en Cantalojas, lindando con Segovia y Ávila. Recorriendo pueblos semiabandonados puedes descubir joyas del románico que apenas se conocen, ermitas, iglesias, capillas arruinadas, abandonadas. Hay bosques, miel, mucha agua... pero la tierra, al final, es la gente que habita en ella y por eso la provincia de Guadalajara está tan desaprovechada. La gente en Guadalajara prefiere ir a la capital y encontrar trabajo un trabajo cómodo en una fábrica, un banco o un almacén y dejar la casa del pueblo sólo para contadas ocasiones, para las fiestas de verano o para escapadas de fines de semana muertos. Ün caso que ilustra esta manera de pensar es lo que ocurrió hace pocos años con las casas rurales (no sé si seguirá pasando). Cuando desde turismo daban ayudas para adaptar casas de pueblo como casas rurales, la gente usó las ayudas, pero para arreglar la casa del pueblo y, luego, cuando alguien llamaba para reservar un fin de semana o puente, la respuesta siempre era que estaban ocupadas. Hay casas que figuran como rurales que nunca han sido alquiladas. De esta manera tienen su casa en perfectas condiciones para ir ¿tres? ¿cuatro? seis veces al año; en las fiestas de verano, en Semana Santa si no hace mal tiempo y no me voy a esquiar, que viste más y para los Santos porque está latumba de mi abuelo. Y, por suspuesto, no quieren que nada cambie, quieren llegar al pueblo y encontrar la tranquilidad, no quieren que su pueblo prospere, quieren que todo se quede como está para no ser molestados durante esas cuatro o cinco visitas que hacen al año. Por otra parte, quienes están en el pueblo tampoco quieren que nada cambie, porque, lo poco que haya, se lo reparten entre unos cuantos y, si el pueblo crece y llegan nuevas opiniones, tal vez pongan en duda su quehacer y les exijan cuentas que no están acostumbrados a dar. Sí, esa frase de los cuatro caciques que gobiernan el pueblo, puede aplicarse al casi cien por cien de los pueblos. No quieren intrusos, forasteros que hagan preguntas, quieren hacer y deshacer a su antojo y para eso todo tiene que continuar como está.Así que, Hermógenes, no creas que estos problemas son exclusivos de tu pueblo: es que Guadalajara es ansí.

7 de febrero de 2010 07:30

No hay comentarios:

Publicar un comentario